No hace falta desplazarse a un estudio: el ingeniero de sonido emite la instrumental en directo, tú grabas tu voz desde casa y cada toma vuelve perfectamente sincronizada con la producción. Trabajas en tiempo real, como en una cabina, con alguien que te dirige.
Eliges a tu ingeniero de sonido, consultas su disponibilidad y reservas una sesión a la hora que te convenga, a la tarifa publicada en su servicio.
Antes de la sesión instalas la aplicación Melo, conectas tu micrófono y tus auriculares y haces una prueba de nivel y de latencia con tu ingeniero.
El ingeniero emite el instrumental, tú cantas, él te escucha y te dirige en tiempo real. Encadenas tomas como en una cabina de estudio.
Cada toma vuelve en calidad de estudio, alineada con el instrumental. Eliges las que te quedas y las descargas listas para la mezcla.
Es el problema que resuelve Melo. En una videollamada corriente, el instrumental que oyes te llega con un retardo variable: cantas reaccionando a ese retardo y la toma que llega al otro extremo aparece desplazada, con una deriva que se acumula a lo largo del tema. Melo graba tu voz localmente, en tu propio equipo, en calidad de estudio, y sabe con exactitud en qué instante del instrumental se ha captado cada muestra. La red solo sirve para la escucha y el diálogo; nunca toca el archivo. El ingeniero recibe por tanto una pista alineada muestra a muestra con la producción, sin recolocación manual ni desfase que corregir. Eso es lo que distingue una sesión a distancia de un simple envío de archivos: trabajáis juntos, en directo, y el resultado sigue siendo directamente utilizable en la mezcla.
Hace falta menos de lo que se cree. Un micrófono decente conectado a una interfaz de audio USB, unos auriculares cerrados y una conexión estable bastan para una sesión aprovechable. Los auriculares cerrados no son opcionales: unos auriculares abiertos o unos altavoces dejan que el instrumental vuelva al micrófono, lo que hace imposible la mezcla posterior. En cuanto a la sala, busca el rincón menos reverberante de tu casa: un dormitorio con cama, cortinas y un armario abierto suele funcionar mejor que un salón vacío. Aléjate de las paredes desnudas, apaga lo que zumbe a tu alrededor y prioriza la conexión por cable frente al wifi si puedes. Tu ingeniero revisa tu configuración al inicio de la sesión y te ayuda a corregir lo corregible antes de la primera toma.
Te vas con las pistas de voz brutas, sin comprimir, en su calidad de grabación original y alineadas con el instrumental. Según lo que hayas trabajado, pueden incluir la voz principal, los dobles, los ad-libs y los coros en pistas separadas. Puedes encadenar de inmediato con una mezcla, con el mismo profesional o con otro del catálogo, o llevarte los archivos para tratarlos tú mismo. Todo queda accesible desde tu panel de Melo tras la sesión.
Un micrófono y una interfaz de audio, unos auriculares cerrados para que la instrumental no se cuele en la toma, y una conexión a internet estable. Tu ingeniero de sonido revisa tu configuración al principio de la sesión.
No. Tu voz se graba localmente, con calidad de estudio; solo la escucha pasa por la red. Es el archivo local, sin comprimir, el que se usa después para la mezcla.
Sí. Muchos ingenieros de sonido ofrecen grabación, mezcla y masterización en el mismo perfil: puedes quedarte con la misma persona desde la primera toma hasta el máster.
Sí para una sesión de grabación. Si no la tienes, puedes encargar antes una composición o una producción a un beatmaker del catálogo.
La tarifa por hora la fija y la publica cada ingeniero de sonido. Reservas la duración que necesites y pagas al reservar, sin presupuestos ni alquiler de estudio añadido.
Una o dos horas suelen bastar para un tema, pruebas técnicas incluidas. Prevé más margen si grabas varios títulos o muchos coros: mejor terminar antes que tener que acortar.
No. Una habitación amueblada, con textiles y sin grandes superficies desnudas, ya da tomas perfectamente mezclables. El tratamiento acústico ayuda, pero no es un requisito para grabar una voz.
Como tu voz se graba en local, un corte de red interrumpe la escucha, no la captación. Te reconectas y continúas: las tomas ya realizadas no se pierden.
Sí, apilando las tomas una tras otra, como en un estudio. Cada pasada se graba en su propia pista, lo que deja total libertad en la mezcla para dosificar las capas.
Sí, una aplicación Melo específica, que hay que instalar antes de la sesión. Gestiona la captación local, la escucha del instrumental y la sincronización. No necesitas ninguna estación de trabajo de audio ni licencia adicional.