La mezcla convierte pistas en bruto en un tema que aguanta en cualquier altavoz: equilibrio de niveles, colocación estéreo, ecualización, compresión, efectos. En Melo eliges tú mismo al ingeniero de sonido que mezclará tu tema, ves su tarifa y su trabajo antes de reservar, y hablas con él directamente hasta la entrega.
Recorres el catálogo, comparas perfiles, estilos tratados, opiniones y tarifas publicadas, y reservas el servicio de mezcla que encaja con tu tema.
Subes tus pistas separadas junto con una nota de intención: el resultado que buscas, tus temas de referencia y los pasajes que más te importan.
Construye el equilibrio del tema y te manda una primera versión. La escuchas en tus altavoces y auriculares habituales y anotas tus comentarios.
Se aplican los retoques acordados y descargas la mezcla final en alta resolución, lista para la masterización o para la distribución.
Una mezcla parte de pistas separadas — voz principal, dobles, coros, instrumental o stems — y las convierte en un tema coherente. El ingeniero ajusta primero los niveles para que cada elemento encuentre su sitio, y luego trabaja la ecualización para liberar espacio en el espectro: una voz que suena enterrada suele competir con un instrumental que ocupa las mismas frecuencias. Después llegan la compresión, que estabiliza la dinámica y mantiene la voz inteligible de la primera a la última estrofa, la colocación estéreo, que da anchura sin descentrar lo que debe permanecer en el medio, y los efectos — reverberación, delay, saturación — que instalan profundidad y color. Una buena mezcla no se escucha como un tratamiento añadido: se escucha como un tema que aguanta tanto en el altavoz de un móvil como en unos auriculares de estudio.
Ninguna tarifa única tiene sentido: el precio de una mezcla depende primero de la experiencia del ingeniero de sonido y de las referencias que puede enseñar. Depende después del propio tema. Un título de ocho pistas se mezcla más rápido que una producción de sesenta pistas con coros apilados y capas de arreglo. La calidad de las tomas también pesa: unas voces limpias, bien grabadas, exigen mucho menos trabajo de limpieza que unas tomas saturadas o con ruido de fondo. El número de retoques incluidos y el plazo de entrega entran igualmente en la ecuación: una entrega en 48 horas cuesta más que una entrega en dos semanas. En Melo cada profesional fija y publica su tarifa para cada servicio: comparas precios reales antes de reservar, sin pasar por una petición de presupuesto.
Al final del servicio recuperas la mezcla final en WAV de alta resolución, en el formato que hayas pedido. La mayoría de los ingenieros entrega además una versión con un ligero tratamiento de máster para la escucha interna y una versión instrumental sin la voz principal, imprescindible para conciertos, sesiones en directo y videoclips. Si prevés masterizar el tema en otro sitio, pide una mezcla sin limitador en el bus máster y con unos decibelios de margen: es lo que espera la masterización. Los archivos siguen accesibles desde tu panel de Melo una vez entregada la sesión.
La tarifa la fija cada ingeniero de sonido y aparece en su servicio. Varía según su experiencia, el número de pistas y el estilo del tema. Puedes comparar precios directamente en el catálogo antes de reservar.
Pistas separadas exportadas desde el inicio del proyecto, sin procesado en el bus master, preferiblemente en WAV de 24 bits. Tu ingeniero de sonido te indica exactamente qué espera antes de empezar.
La mezcla trabaja las pistas separadas para construir el equilibrio del tema. La masterización interviene después sobre el tema ya mezclado, en estéreo, para su nivel final y su coherencia con el resto del proyecto.
Sí, siempre que las tomas estén limpias: sin saturación ni ruido de fondo excesivo. Si la grabación da problemas, también puedes reservar una sesión de grabación a distancia con un ingeniero de sonido.
Cuenta entre tres y diez días para un tema, revisiones incluidas. El plazo exacto figura en cada servicio antes de reservar. Si tienes fecha de lanzamiento, indícala en el primer mensaje.
El número de revisiones se indica en el servicio. Dos o tres rondas de comentarios cubren la gran mayoría de los casos, siempre que agrupes tus observaciones en lugar de mandarlas poco a poco.
Sí, es incluso el caso más habitual: entregas el instrumental en estéreo y tus pistas de voz separadas — principal, dobles, ad-libs, coros. El ingeniero coloca la voz sobre la producción sin tocarla.
No es obligatorio, pero es la forma más rápida de hacerte entender. Dos o tres títulos comerciales cuyo sonido te guste dicen más que varios párrafos de descripción.
La mezcla mejora una grabación, no la sustituye: una toma captada con el micrófono de un móvil conserva su compresión, su ruido ambiente y las reflexiones de la sala. Para un resultado publicable conviene regrabar la voz, si hace falta en una sesión de grabación a distancia con un ingeniero de sonido.
Sí, y es mejor confiar el conjunto al mismo ingeniero: la coherencia de color y equilibrio de un proyecto se construye trabajando los temas juntos. Indícalo al reservar, muchos profesionales adaptan su tarifa al volumen.